
Efectivamente,
la ermita está en la depresión de las lagunas, y subiendo a dos leguas
sólo encontramos un pueblo, Ossa de Montiel, que sería donde duermen
aquella noche y donde Maese Pedro monta su retablo, distante cuatro leguas
del pueblo del rebuzno a donde llevaban las lanzas y alabardas, que
posiblemente procederían de La Solana donde todavía persiste como hemos
dicho una industria metalúrgica de forja; habla Cervantes aquí de la
Mancha de Aragón y, en efecto, este pueblo ya es de la provincia de
Albacete.