
Terminada
la accidentada boda, e invitados por Basilio, lo acompañan a su pueblo,
«aldea cercana», XXI, pág. 969; pueblo que bien podría ser Carrizosa,
desviado ligeramente de este camino pero también en la misma dirección, y
desde donde los acompaña el Primo a la Cueva de Montesinos, tardando un
día en llegar a una aldea a dos leguas de la Cueva «en estas y otras
gustosas pláticas se les pasó aquel día, y a la noche se allegaron a una
pequeña aldea, a donde el Primo dijo que desde allí a la cueva de
Montesinos no había más de dos leguas», XXII, pág. 976; aldea que no podía
ser otra que la de Ruidera, desde donde tardan otro medio día en llegar a
la cueva, y «otro día a las dos de la tarde llegaron a la cueva», XXII,
pág. 970, así cuadran ambas distancias con la ruta que proponemos.
Contando
don Quijote lo sucedido dentro de la cueva habla de «puñal buido que debía
ser del sevillano Ramón de Hoces», XXIII, pág. 985. Dice el Diccionario de
puñal buido «acanalado o con estrías», y estrías tienen las hoces todavía
usadas para segar la mies, y las que aún se fabrican y exportan a todo el
mundo en La Solana.
Nos
dice, estando todavía en la cueva, «no lejos de aquí, está una ermita que
tiene una habitación o pequeña casa», XXIV, pág. 1000, ermita y pequeña
casa que todavía persisten en la de San Pedro y documentada en los A.de
Alcaraz en el siglo XIV; es el patrón de Ossa de Montiel y está situada
poco más o menos en el cruce de caminos de Toledo-Cartagena y
Mérida-Valencia o Zaragoza; y es allí donde se encuentran a un mozo que va
de la Corte a Cartagena «hasta el embarcadero que dicen ha de ser en
Cartagena», XXIV, pág. 1004 y a otro que va con un macho cargado de lanzas
y alabardas, que pensaba dormir en la venta que está a dos leguas más
arriba de la ermita a donde llegan todos al anochecer, XXIV, pág. 1000,
«dando varazos a un macho que venía cargado de lanzas y alabardas... en la
venta que está más arriba de la ermita me pienso alojar esta noche... a la
cual llegaron poco antes del anochecer.» Id.