
Hasta
que no se encuentran con los comediantes que iban de una aldea a otra que
«por estar tan cerca y escusar el trabajo de desnudarnos y volvernos a
vestir, nos vamos vestidos con los mesmos vestidos que representamos», CXI,
pág. 851, no empieza otra vez a dar distancias, y en la ruta que suponemos
se trataría de Manzanares y Membrilla, distantes dos kilómetros.