
Se
encuentran más adelante con los Galeotes, XXII, pág. 279, que suponemos
irían de la cárcel de Toledo (cárcel de la región de los condenados a
galeras) a un puerto mediterráneo que sería Cartagena, así nos lo dice
Cervantes en el Licenciado Vidriera pág. 304, y en el Coloquio
de los perros, pág. 597, obra citada, habrían dormido en algún lugar
más seguro que una venta, probablemente una cárcel, e irían por el camino
más corto, dándose la circunstancia de que Villanueva está en la línea
recta ideal que une Toledo a Cartagena.
Uno
de los galeotes, Ginés de Pasamontes o Ginesillo de la Parapilla, nos dice
«Ginés me llamo y no Ginesillo, Pasamonte es mi alcurnia y no Parapilla
como voacé dice» XXII, pág. 279; pues porqué no de la Povedilla, ya que
además volveremos a verlo siempre alrededor de estos pueblos.
Estamos
a 34 kilómetros de Sierra Morena, son las diez de la mañana, XXII, pág.
287, «que aún no son las diez del día», nos dice Ginés; Sancho preocupado
justamente de las consecuencias que traería la liberación de los
condenados, y temiendo a la Santa Hermandad, que acertadamente supuso los
perseguiría, aconseja a don Quijote esconderse en Sierra Morena, refugio
secular de malhechores, y de lo que ya Petronio en el Satiricón y Polión
en su Epistolario Ciceroniano, entre otros, nos dan noticia.